miércoles, 30 de marzo de 2011

Las mujeres según Barni




Hoy no tengo ganas de hablar de mujeres, así que esta nota estará plagada de subjetividades en contra de las mismas.

No hay bicho más repugnantemente jodido que la mujer. Todos nosotros, con excepción de los de probeta, venimos de una mujer, que durante 9 meses nos sofocó en un globo de meo, ácidos y amnesias, como un pez mensajero de las desgracias de la realidad. Así que todos salimos por un tubito orgánico, sí, yo también, porque si bien mi mamá puso un kinder sorpresa en el que venía yo adentro, ese huevito salió del hoyito de mi mamá.

La cosa es que la mujer es un rejunte de hormonas neuróticas preparadas para hacer de su entorno un ejército de esclavos a disposición de sus caprichos.

Yo divido a las mujeres en 4 categorías: 1) María; 2) Magdalena; 3) Hay una sola y 4) Es lo que hay.
Antes de desplegar la alfombra de las explicaciones y entrar en detalles, vamos a aclarar un par de puntos, y acá entran en la misma bolsa tanto hombres como mujeres: nadie está “por estar” con nadie, digamos que ese “mientras tanto” o “por las dudas”, es una careta psicológica para no hacerse cargo de algo, no sé qué, pero algo que cada uno llevará a terapia en su debido momento. Las caretas caen por su propio peso. Nunca crean en las palabras, chicos, no sean pelotudos, hay que sentarse a observar, y esto es una ley natural que viene del Imperio Mongol: hay que observar!

1) María: hasta me la imagino rubia y pálida, tan simple parece esta muchacha, tan básica, y en verdad, es una categoría de mujer que encierra subcategorías, es decir: que además de ser una soñadora que lo único que aspira en la vida es que le llenen la casa de pibes para no tener que laburar, engrosar kilasos de más y saberse los culebrones de memoria; también es cierto que puede tener el deseo de la maternidad conformada en el halo armónico de un matrimonio estándar, y que ejerza principios feministas tales como el deseo de trabajar para tener su propio dinero y poder comprarse la Para Ti sin pedirle plata al marido.
2) Magdalena: se bomb total, no sé si es tan linda como se cree pero tiene una cara de puta que se parte; siempre dispuesta, tan resuelta, independiente por naturaleza, muy copada, pero por dios, cómo le gusta la pija, y no sólo la mía sino la de todos, y eso, en el momento de buscar un poquito más que “sepso”, te hace pensar que no tenes que dudar tanto. También encierra una subcategoría bastante interesante, esta puta puede ser una puta reservada, reservada sólo a tu cariño y contención, y eso es maravilloso. La contra de estas minas es que seguramente no quieren saber nada con tener hijos, y si vos sos el único hijo varón de una estirpe que te confió la continuidad del apellido, cagaste. La Magdalena tiene mucho ego y es escurridiza, o sea, si sos inseguro, con esta mina estás muerto. Pero si no querés tener hijos y gritás más fuerte que ella, va todo bárbaro. Igual, ojo, que la pija no le va a dejar de gustar nunca.
3) Hay una sola: mi mamá, sin vueltas, pero chicos, no sean pelotudos, si la mina con la que salen es igualita a mamá, estamos en problemas, salvo que tengan en claro que para que la realidad no los frustrara demasiado, el yo edípico debió elegir a esa chica para fantasear que están con mamá en la cama. Es morboso, pero qué lindo que me tenga como a un bebé y encima me la garcho.
4) Es lo que hay: muchos tipos con autoestima baja o síndrome de testículo reducido, no tienen otra que agarrar lo primero que ven cuando ya no queda nadie. No es la mujer con la soñaron alguna vez, no tiene demasiados atributos ni es lo que crees merecer, pero al menos no rompe las pelotas porque, por lo general, vos para ella también sos lo que hay. Se genera una amistad llevadera, la vida será embolante y sorpresas pero riesgos no vas a correr.

No tengo ganas de hablar más de las mujeres, por hoy, pero si sos el que encontró la subcategoría 1 y la subcategoría 2 con un componente de la categoría 3, es porque sos un capo. La cuarta deja mucho que desear, pero si es lo único que hay, estás perdonado, nadie tiene la culpa de ser un miserable.

martes, 22 de marzo de 2011

Semana de la Memoria: Los dinosaurios




Siempre me pregunté porqué los chicos tenían tanta atracción con los dinosaurios. Igual, jamás me puse a investigar el tema porque no estoy para perder el tiempo en semejante pelotudés. Tengo cosas más importantes que hacer y que me llevan mucho tiempo: leer todo el Olé, el Triki triki, el Caño, la Chancha Llena y la Pelota no dobla, además de clavarme una pájaras con las páginas webs de amateurs.
El asunto es que el sábado viajaba en el subte y unos pibitos de cinco años andaban con unos libros de dinosaurios, y competían a ver quién sabía más nombres de dinosaurios. Para colmo como son estúpidos y no tienen desarrollado el sistema fonético, pronuncian para el traste, “ed tidanotaurio dex era el máz drande de todoz”, “zí, pedo el vedozidáptod le ganaba a la todtuga”, “mi papá me dijo que ed primed dinotáudio zalió del agua y ze vino drande drande y ze comía todoz loz poposáudioz, que zon loz edmanoz de loz cocodiloz”, “callate, mi papá dize que no ze mudiedon y todoz loz domingoz vamoza ved a mi abueda a un lugad que ez como un tolóquico de dinotaídiosz. ¡Qué pendejos insoportables! Para colmo, escupen cuando hablan. Yo iba parado en el subte, imagínense un sábado tipo 4 de la tarde que van todos al Abasto, al cine o al museo de los pingos, o a los fichines; el subte explotaba, yo a los pibes los tenía bien en frente y cuando me empujaban de atrás,rozaba el bulto con la boca de uno de los pibes. Cada vez que me iba para adelante, pensaba “tomá, pendejo, callate la boca con ésta que tiene más de 20.000 años y no la puse nunca”.
¿Cuál es la gracia de memorizar esos nombres absurdos de bichos que ya murieron? Es lo mismo que leer los diarios, es efímero, porque terminás el diario del lunes y ya el martes sale otro con otras noticias. En cambio, cuando uno lee un libro, lee una historia y queda ahí, la historia no avanza, no hay tiempo para los libros, ojo, no hay tiempo en el sentido de que no le pasa el tiempo al relato, porque también se puede interpretar que uno hace tantas cosas que no tiene tiempo para leer. Me fui por las ramas como tití por tirante. Decía, hay actividades que uno practica y son al pedo, como leer el diario todos los días sabiendo que al día siguiente, ese diario del lunes está envolviendo huevos o cubriendo el fondo del tacho de basura. Y la práctica de memorizar los nombres de esos bichos no tiene nada de gracioso en nenes de cinco años. Claro, pero los padres van calladitos, con la frente para arriba mirando a ver quién se ríe de Carlitos, qué ternura de criatura tan chiquito y cómo habla, sí es un personaje, está enloquecido con los dinosaurios y yo lo veo, cómo aprende y digo qué desperdicio, lo tengo que llevar de Susana al imbatible, sí, sí los chicos ahora vienen más rápidos. Sí, vieja pelotuda, antes tardaban más porque viajaban en cigüeña, ahora te los sacan por cesárea y sanseacabó, tenés un pibe hecho, calentito como pan casero.
En el fondo creo que yo también tengo algo de niño porque me gusta memorizar las formaciones de todos los equipos, desde el 45 hasta el momento y, seamos sinceros, nada más al pedo que saber los nombres de once idiotas que lo único que saben hacer es patear la pelota, construir solamente dos frases para calificar una jugada, y encima ganan más que Kristina (creo…)
Conclusión: nos enseñan a memorizar cosas inútiles, pero cuando hay que hacer memoria, somos todos amnésicos.



(©Material registrado en D.N.D.A.)

sábado, 19 de marzo de 2011

¿Siempre es lo mismo?





A las 7.15 suena el despertador, cada día, como el pan nuestro. La casa es chica así que el sol llega antes de que pueda abrir los ojos y me pega la luz como un antifacebook de molestia. Siempre es lo mismo. Enciendo el pucho, camino hasta el baño mientras me rasco los huevos y me toco un poco la polla que amanece como morcilla recién sacada de la parrilla; me olvido, siempre, de levantar la tabla del inodoro y la primera gota bautismal chorrea donde no debe; la vieja hace los mates y yo me como 5 tostadas con manteca y azúcar; suerte que ropa no uso porque soy Barney, y me alcanza con un chuff chuff de Axe Pedo de Hipopótamo (porque ya no saben qué inventar, y yo me compro el de la propaganda que está el chaboncito fachero en el zoológico y el hipopótamo le tira un pedo en la cara y salen todas las minas a abrazarlo), así salgo al balcón. Siempre es igual, todo… Y lo que me molesta es estar es esa incómoda situación de tener que elegir en base a cosas que son diferentes. Todo es diferente: los trabajos, las minas, las verduras. Entonces ahí estoy yo eligiendo entre dos tomates con el mismo aspecto pero totalmente diferentes. Miro por el balcón, la cantidad de autos, colores, sonidos, gente y todo es diferente y no puedo elegir nada, entre un chino y otro chino sería igual de difícil porque uno tendría más olor a ajo que el otro. La vida es compleja porque todo es diferente y siempre es lo mismo, nena.

Por otro lado, todas las mañana son iguales. Una rutina que repito como hernia de disco rayado, que me sé de memoria, que puedo hacer sin pensar, con los ojos cerrados, y que no tengo que elegir si hoy meo apenas me levanto o si primero desayuno. El hábito que hace al pepe monje es un plan infinito sin alteraciones, primero lo que siempre hago primero, ¿por qué dudar?. Pero en el micro cosmos de la IGUALDAD hay un sin fin de cosas que son todas diferentes, como por ejemplo, el color y el olor de ese pis, cada día es diferente, pero siempre, invariablemente es pis.

En el macro cosmos veo la DIFERENCIA pero en el micro cosmos veo la IGUALDAD. Me encuentro con que todo lo que es igual es diferente y que no hay forma de que lo diferente sea igual. Me encuentro en un laberinto de la pelotudes, yo y mi existencialismo del orto que me achicharra la cabeza al pedo, porque diganmé

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE PENSAR Y NO PENSAR?

Y debo elegir: ¿pienso o no pienso?

¿Soy igual a lo diferente? ¿Soy diferente a los iguales? ¿Yo soy Barni o Barni soy él?









 



(©Material registrado en D.N.D.A.)
Fotografía: Belén Palacios

jueves, 17 de marzo de 2011

Telegrama de despido







Mi nombre es Barney. O al menos, aún creo que así me llamo, bah, en realidad me llaman, bah, ni siquiera, ya no me llaman. Hace unos días que estoy poniendo play a temas de Talía, Sabina, Andrea del Boca, Miranda, Ricky Martin, Sandro y Luismi porque hace unos días que recibí un TELEGRAMA DE DESPIDO.

Fue una cagada porque si bien el laburo me parecía una mierda, no me quería ir, porque al menos hacía algo, mataba el tiempo por unas horas; entonces me hicieron dos ofertas, pero como no sé ni lo que quiero, elegí mal, o la fácil. No sé ahora si estoy tan arrepentido, bah, la verdad no quiero decir mucho todavía porque es todavía cuando todo lo que digo se vuelve fangoso y confuso. La del telegrama me la veía venir porque yo de boludo no tengo nada, pero bueno a veces me gusta eso de pensar “esto a mí no me va a pasar”, y cuando te pasa te querés matar, o no, bah, no sé, nada, qué sé yo, últimamente no sé nada de nada.

Lo que me molestó fue el motivo del despido sin previo aviso. Resulta que yo la venía bardeando, me iba al baño en el almuerzo y rayaba las puertas, claro, quedaban arruinadas y de recursos me decían “che, pelotudo, no rayés las puertas porque a la puerta le duele ¿a vos te gustaría que nosotros te masticáramos los testículos? No, no te gustaría porque duele, bueno, a la puerta también le duele”, pero no sé porqué yo seguía yendo al baño en el almuerzo y con un punzón que tengo guardado desde primer grado, iba y rayaba todo. Los otros días no se me dio por rayar sino, directamente, dejar un grafiti de los míos, “al que no le guste que se curta, es mi forma de ser y el que me conozca entenderá porqué lo hice”, pamm, ahí nomás agarré y con el punzón puse “NO SÉ QUÉ CARAJO HAGO EN ESTE LABURO QUE NO TIENE NINGÚN ATRACTIVO PARA MÍ”.

A la media hora estaba de patitas en la calle, y como les decía, me habían propuesto seguir efectivo o pactar la indemnización y chau pibe, tu ruta. Obvio, boludo no soy, dije “dejenmé efectivo!”, pero para quedarme en el puesto la condición era no reincidir en los antiguos hábitos arruinar las puertas. Me vi teniendo que hacer un esfuerzo de otro mundo, y mientras relojeaba el punzón que me sobresalía del overol, sudando la gota gorda, la tentación al alcance de la mano y la situación me estresó… “MMMMME VOYYYYY!!!! RAJENMEEENNNNN!!!”

Me fui a paso de murga con una sensación de incertidumbre. Como siempre, porque tengo 43 años y todavía no sé lo que quiero, igual no me hago drama porque en algún momento seguro que se me va a pasar. Así que la semana que viene empiezo a mandar currículum. Ya me tomarán en alguna empresa que me deje arruinar las puertas de los baños, y me sentiré libre y cómodo hasta que por algún motivo vuelva a no saber qué mierda quiero de esta vida. Nada ni nadie tiene ningún atractivo para mí, porque el mundo gira alrededor de mi pene y mi deseo de insatisfacción conmigosismo.

A veces, muuuuuy de vez en cuando, me doy cuenta de que ya no voy a cambiar por más terapia con Froid que haga. YO YO YO YO YO YO YO YO y después mi PENE, y depsués otra vez YO.

Chau, me voy a rayas puertas...










(©Material registrado en D.N.D.A.)
Fotografía: Belén Palacios

domingo, 13 de marzo de 2011

La quiniela de Barni






00 Los testículos

01 La orina espumosa
 
02 El pendejo molesto
 
03 San Cono en el orto
 
04 La catrera viciosa
 
05 La lesbiana travesti

06 El can guro
 
07 Revolver el guiso 

08 Los papis separados 

09 Arroyo no como (dijo un chino anómalo) 

10 El semen díscolo 

11 El yigoló eunuco 

12 Soldado con una oxiacetilénica (cuak) 

13 (este no lo sueño nunca) 

14 El nene que chupa 

15 La niña vomita 

16 El anillo de carne 

17 Desgracias a Dios 

18 La menstruación de Miguel Bossé 

19 La nena peluda 

20 La partusa 

21 El género opuesto o él generó lo opuesto 

22 El Borda que cierra 

23 El meo yo en el baño 

24 El equino naus 

25 La aventura del hombre 

26 Misa patos 

27 El pene corvo 

28 El cierre relámpago 

29 San Pete  

30 Santa Rosa la pampa 

31 El Sueiro que suda 

32 La leche del gato 

33 El Cristo clavado 

34 La cabeza del tío 

35 La paja en el ojo

36 Laman teca 

37 El diente roto 

38 El cálculo biliar 

39 El diluvio de caca 

40 El cura paligüe 

41 La chancha y los veinte 

42 La plantilla para el cojo 

43 Los acólitos renales 

44 El correccional de enanos 

45 El manco que aprieta 

46 El tete en el subte 

47 La suegra en pelotas

48 El acné a los cuarenta

49 La nalga sobada 

50 La bomba de crema 

51 La matraca letal 

52 El incesto legal 

53 La balsa de Nevia 

54 La gorda armada 

55 Lavandera de Nigeria

56 El tropezón de Urquiza 

57 El La caída de Perón

58 El El Meolance hidrofóbico 

59 La marihuana que no pega 

60 El cíclope ciego

61 El rifle de carne 

62 El meo de vaca 

63 El principio del fin 

64 El marrano pulenta 

65 La pava caliente 

66 El pitulín de Barni 

67 El vegetariano que muerde 

68 Los pibes del otro 

69 El tome y traiga 

70 La remolacha que fuma 

71 La radicheta peronista

72 El piloto musulmán

73 El capote de Truman 

74 El bola en patota 

75 La mamada bendita 

76 Los baina incrustada 

77 La muda que chifla 

78 La palanca de cambio 

79 El afrecho 

80 El huevo de carne 

81 El ojo de Kirshner

82 El fetem fetem 

83 La cara de boludo 

84 La casa está en orden

85 El dínamo que no alumbra 

86 Él es megma 

87 El hongo en la ingle 

88 El papá de Nicolau 

89 La Pacha que mama 

90 Soregazet 

91 El pañal cagado 

92 Endefrungueteshenguen 

93 La zona potable 

94 El entierro del amigo 

95 La ortopedia ocular 

96 El burro que sufre 

97 La morsa acostada 

98 El trapo en el culo 

99  Cachi chen






















(Material registrado en D.N.D.A.)

lunes, 7 de marzo de 2011

Arquitectos de madera








Hoy ando en busca de quien me explique si verdaderamente uno es arquitecto de su propio destino. Ni por asomo sospecho la semántica de la frase, y entro necesariamente en una lectura que va más allá de un simple enunciado; así todo me empuja a un gnosso intre lignea. 
La presencia de Dédalo sinceramente me lleva a pensar que la imbecilidad es un tema serio entre los jóvenes de hoy, que echan cimientos en terrenos ambiguos, como ser la música pop, el celu con pantalla LSD, los peinados de vanguardia, y títulos de propiedad sobre los placeres bucólicos, como ser: la leche tibia, el queso de enano y la miel de mípalo. ¿Cuál es el futuro de esos niños ignotos de material didácticos que les sugiera el mejor camino para alcanzar el éxito? Porque hoy publican sus estados de ñusherci y shorsha en la red social béizbuk, y mañana aparecen dirigiendo una agencia de cartoneros. ¡Acá no puede llover porque se me viene encima un tren de agua! 
Entonces, decía, que la infancia sin parámetros y valores es como una casa que sirve de trampa; porque esos niños crecerán creyendo que son de buena madera y llegarán al adulterio sabiendo que perdieron el tiempo en pelotudeces. El tiempo no vuelve, el tiempo no pasa. Allí llegamos a la conclusión de que la arquitectura es un mito de la construcción, ya que uno crece según la estructura de base, me arriesgaría a decir genética, que suena a nombre de actriz dramática, “Genetica Willson”, y según estos átomos genéticos llenos de información que nos dieron nuestros padres y la televisión argentina y del mundo, crecerán pues jóvenes que se gradúan en la Járvar y jóvenes que limpian carozo de fruta en Río Negro. 

Pónganse en la epidermis de un 15añero y diganmé qué carajo puede tener esa persona en la cabeza, algo, la sospecha de una luz que le discierna los razonamientos en buenos, malos, limpios, sucios, sólidos, endebles. Un chico de hoy no crece leyendo Las Aventuras del Gordyn Flon o El hombre que está solo y espera, no, estas personas que ustedes se cruzan a diario o revista por la calle, está alimentada a moda, snacks, una léidi que está gagá, bicicletas para bajar escaleras, celulares con cámara para no perderse de nada, ansiedad, padres que votan mal, y escuelas que más que centros de educación son depósitos de chicos para que no rompan las pelotas en sus casas y los dejen garchar a sus padres en paz, y así siguen haciendo más pibes que serán más arquitectos de madera. Círculo viciosos de la Caída del Imperio Humano. 
Con antes dicha decía, Dédalo construyó el laberinto de Creta con la idea de hacer un salón de juegos y terminó haciendo una trampa mortal. 

Los niños de hoy son arquitectos de madera balsa. Los niños de hoy son trampas mortales del futuro. ¡Mátenlos a todos! 















(© Material registrado en D.N.D.A.)

jueves, 3 de marzo de 2011

Enema de peluche (dato histórico)




El enema de peluche, vulgarmente conocido como “telus in anus insertum est”, data del siglo 5 A.K. (antes de Kirchner). Los antiguos mongoles fabricaban tejidos de lana de conejo sentados sobre brutos peñascos, según puso Piña en el manual de Kapeluz (ufa, otra vez la K, y una piña colada). Por aquellos días la tarea de trenzar la lana hebra por hebra, dio que hablar entre los conejos.
Se cuenta que los mongoles regresaban agotados a sus casas después de una estresante jornada de trabajo  las plantaciones de kinotos (ven, nos persigue la K), y no era para menos, después de permanecer 19 horas con el trate aposentado en rugosas piedras, sufrían de palpitaciones anales, irritación en la parte septentrional de la fosa ojetal, resequedad en fase 6 de la materia fecal y desfasaje de la dilatación con posterior fuga de flatos involuntarios. Dichas afecciones surtieron implicancias nefastas en el rendimiento sexual de los machos ya que, al estar molestos en popa, quedaba frustrado el sistema de apareamiento, porque el hipotálamo le neurotransmitía al pene que iba a doler como la puta madre. En definitiva, toda la zona de recreación quedaba anulada. Como másculos de la población, los mongoles comenzaron a sentirse poco solicitados por sus mongolas hembras. Las antesdichas habían perfeccionado el acto de enfrotarse con hortalizas los génitos inferiores, hábito que daba óptimos resultados ya que ellas tenían el control de la hortaliza. Además, cuando “terminaban” no tenían que escuchar el: “A ver, negra, tomá, limpiate con papel y pedime una grande de peperoni. Ah, traeme el cenicero y encendeme un pucho… Gorda, si no te es mucha molestia, me traés un vasito de vino? Mi tiro un rato mientras viene la pizza.”

La tasa de natalidad decreció en 45 % en 2 meses, y los peloteros de la zona se vieron obligados a cerrar por falta de mongolitos.

El científico matemático José Luis Manzano, desembarcó 150 años después de la tragedia, y aportó con un gran hallazgo: la cura para el Mal de Culo, una técnica innovadora que consistía en rellenar con peluche todo el tracto sucesorio del recto. Explicaba en sus tertulias, que la temperatura y suavidad del peluche simulaban una caricia, apaleando la irritación causada por la agresión rocosa padecida por los mongoles machos. Según la vieja usanza, el peluche era trozado a mano alzada y colocado en una cesta o quinta de olivos, y luego de horas de maceración con gotas de alcohol a la luz de un candel, las hembras mongolas introducían, con destreza sinigual el ungüento en el ano. Luego, los machos mongoles debían permanecer en forma vertical durante 30 minutos. Manzano comenta en sus diarios de ruta: “Era emocionante ver a todo el machaje mongol enfilado contra la pared haciendo la vertical, y ver al ratito que empezaban a contraer los glúteos, que era síntoma de que el peluche estaba haciendo efecto. Me puso muy contento que volvieran a usar los baños públicos de bares y restoranes para la magnánime empresa de cagarse encima.”
Esto es historia, de postalina. Lo encontré en un manual en la Biblioteca Nacional. Me llamó la atención porque había una foto de las nalgas de Manzano, ¿se acuerdan? Capo total… Bueno, espero que hayan aprendido algo.






(© Material registrado en D.N.D.A.)