En Más Achuzets, al este de la región medio terránea, hay un podólogo especialista en invaginaciones. El tipo la tiene clara y en todo el mundo ya le han solicitado más de 15 tercios de intervenciones estéticas que dan como resultado un cambio potencial del sexo. Entre los famosos que se mandaron a invaginar, se encuentran Ricardo Fort, Estela Maris Lanzani y el ministro de economía, Bodou.
“Los resultados arrojados al sexto de basura son nefásticos”, explica Anthony Flags, podólogo de
“Es simple, es claro,” prosigue: “acá me caen las gentes pidiéndome a chorros invaginaciones porque sus vidas están frustradas, y es la misma gente que ves los domingos en Once pidiendo moneditas para comprarle la lechita a sus gatos. Yo no creo en dios ni en los milagros, pero los testimonios de gente invaginada son escalo friantes, y no porque se frían en escalas sino porque hablan de gente de poca monta que ahora se clava hasta 12 consoladores por noche.”
El método invaginatorio es sensillo y solamente apto para los de género másculo, ya que la intervención consiste en intronizar hacia adentro el miembro viril, más aclamado como “pene” o “trompa de paquidermo”. El paciente se coloca en forma horizontal mirando al Este y cierra los puños, se le pide que cierre también los ojos y se le ofrece un trapo para morder. Ni bien pasan 2 minutos, se aparece el especialista, en este caso, el Dr. Anthony Flags quien hace coincidir la cabeza del paciente con la de su propio miembro, y una vez que las partes han quedado fijas la una a la otra, el profesional le pide al paciente que grite “jerónimo”, y mientras el paciente está en pleno grito pelado, el profesional empuja hacia el adentro del paciente toda la completidad del “pene” o “trompa de paquidermo”. Ahora sí, la cena está servida y el paciente se retira campante con una simple secuela que consta de una especie de ombliguito en donde antaño el pene estaba.
“La operación es ambulatoria y no hay riesgo de desgarro ni pérdida de la materia fecal.”, cuenta Flags en la conferencia de prensas para matambres. “Cuando hay dudas, no hay dudas, y esa es mi frase de cabeza e cera, porque cuando uno se conoce y no se reconoce es porque está ante una crisis de identitud, y si cada vez que un hombre para orinar va y se sienta en el inodoro es porque debe sin falta realizarse una invaginación. Eso sí, la intervención es irreversible, esto es: sólo es válido dudar una sola vez en la vida.”

es el destiempo, boludón. simplemente eso. vos y yo en destiempo. si alguna vez me necesitas, ya sabés... te quiero mucho.
ResponderEliminarNecesito saber si el dotor aún invagina. Si no, quiero que me digas dónde se pueden comprar las mejores medialunas de Saturno. Le mando un beso señor Pelicano
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